Autismo: Muéstrales el Camino

  • Categoría de la entrada:Interés General
  • Tiempo de lectura:18 minutos de lectura

No existe ninguna institución educativa que enseñe a ser madre o padre. Sin embargo, el amor a los hijos es algo natural, espontáneo, transparente, puro e incondicional.

Cuando nace un niño con autismo, surge una familia fuerte, aguerrida, dedicada, amorosa, comprensiva y estimuladora del desarrollo, dispuesta a luchar toda la vida a su lado.

¿QUÉ DISTINGUE EL DESARROLLO DEL NIÑO CON AUTISMO?

Es importante destacar que los niños, aunque tengan variabilidad en el desarrollo, son niños. Están en constante crecimiento, necesitan de las relaciones sociales para desarrollarse.

El niño nace con autismo y es precisamente en los tres primeros años de vida donde afloran los síntomas de manera paulatina, lo que trae como consecuencia, variabilidades significativas en su desarrollo integral. El desarrollo psicológico presenta peculiaridades. En esta etapa, aparecen las mayores dificultades, es el momento más dramático, los niños están más aislados, se dificulta el desarrollo del lenguaje, tienen más alteraciones en el comportamiento, expresan emociones incomprensibles, manifiestan menos destrezas funcionales de relación con personas y cosas.

El autismo no define a la persona, no se es autista, SE TIENE AUTISMO.

Los niños con autismo pueden reconocer a sus familiares, manifestar alegría y amor hacia las personas que les transmiten seguridad y confianza, lo que favorece la estimulación del desarrollo de capacidades y habilidades sociales, comunicativas, comportamentales y cognitivas, a partir de sus preferencias e intereses.

Necesitan acciones educativas dirigidas a los entornos y a ellos, de carácter permanente a lo largo de la vida, en correspondencia con sus peculiaridades. Una relación emocional enriquecedora con adultos y coetáneos, les permitirá la solución de situaciones cotidianas en el medio que les rodea.

PREOCUPACIONES DE LAS FAMILIAS QUE SON SEÑALES DE ALERTAS DE VARIABILIDAD EN EL DESARROLLO

Socialización:

  • No sonríen socialmente.
  • Prefieren jugar solos.
  • Tienen pobre contacto ocular.
  • Están en su propio mundo.
  • No están interesados en relacionarse con otros niños.
  • Consiguen las cosas por sí mismos.
  • No manifiestan ansiedad de separación.

Comunicación:

  • No siempre responden a su nombre.
  • No señalan, ni dicen adiós con la mano.
  • A veces parecen sordos y otras que sí oyen.
  • No pueden decir lo que quieren.
  • No siguen instrucciones.
  • Lenguaje retrasado, con jergas.
  • Decían palabras y dejan de decirlas.

Comportamiento:

  • Rabietas frecuentes.
  • No saben jugar con los juguetes.
  • Tienen un extraño cariño por algún juguete u objeto (siempre lo llevan con ellos).
  • Ponen objetos en fila.
  • Tienen patrones de movimientos raros.
  • Hiperactividad, negativismo, no cooperan.

¿Qué hacer en estos casos?

Debes buscar orientación y apoyo en el personal especializado. En el Centro de Diagnóstico y Orientación (CDO) de tu ciudad o en tu médico de confianza encontrarás al personal que está en mejores condiciones de comprenderte y valorar la necesidad de una remisión a la consulta de psiquiatría infantil.

Los especialistas teniendo en cuenta tus vivencias y el intercambio con el niño realizarán la evaluación y darán el diagnóstico. Cualquiera que sea el resultado debes centrar tu atención en los aspectos positivos, así como en las características propias de la edad. Debes ser paciente y optimista.

¿Cómo puede ser la socialización de los niños con autismo?

  • Evitan fijar la mirada en el rostro de las personas.
  • Prefieren la soledad.
  • No juegan con otros niños.
  • Dificultades para iniciar juegos interactivos.
  • Es limitada su participación en los juegos con los adultos.
  • No buscan consuelo cuando se dañan.
  • No extienden los brazos para solicitar que lo carguen.
  • Evitan los abrazos, caricias y cosquillas.
  • Dificultades en el empleo y comprensión de expresiones faciales.
  • Dificultades para mirar con interés lo mismo que mira el otro.
  • No señalan algo interesante para que otros compartan la experiencia sobre eso.
  • Fracasan en el establecimiento de amistades personales.
  • Ignoran los temas de preocupación compartidos por la familia o le dan interpretación inadecuada.

¿Cómo puede ser la comunicación de los niños con autismo?

  • No siempre responden al lenguaje hablado.
  • Impresionan con sordera. Ejemplo: lo llaman por su nombre y no siempre reacciona.
  • Tienen poca intención comunicativa, se les dificulta expresar lo que desean.
  • A veces no saben expresar lo que desean.
  • Realizan la acción de pedir llevando de la mano al adulto hasta el objeto deseado, sin decir palabra.
  • La adquisición del lenguaje se puede retardar.
  • El lenguaje hablado disminuye o se pierde.
  • Su lenguaje puede estar compuesto por palabras sueltas.
  • Pueden decir palabras sin sentido comunicativo.
  • Presentan verbalizaciones que no implican análisis significativo, ni tienen la función de comunicar. Ejemplo: yacuticapego.
  • Repiten lo que oyen inmediatamente o después de pasado un tiempo (Ecolalia).
  • Son poco espontáneos.
  • Se les dificulta utilizar los pronombres (yo, tú).
  • Se les dificulta comprender y utilizar los gestos.
  • Vocabulario limitado.
  • Pueden variar las cualidades de la voz en cuanto a la entonación, intensidad, ritmo y timbre.
  • Dificultades para encontrar el tema de la conversación y adaptarlo en función del intercomunicador o de la situación.
  • Dificultades para interpretar estados de ánimo de otras personas.
  • No reconocen el turno de la palabra, ni usan el contacto visual como clave para identificar su turno.

¿Qué comportamiento pueden tener los niños con autismo?

  • Aleteo de manos y brazos.
  • Dan vueltas sobre sí mismos.
  • Caminan con la punta de los pies.
  • Agreden y se autoagreden.
  • Hacen rabietas.
  • Manifiestan preferencias o rechazo a determinados alimentos por el sabor, textura, temperatura, color o apariencia.
  • Son pasivos o hiperactivos.
  • Saltan constantemente.
  • Realizan movimientos de la cabeza hacia los lados.
  • Ríen o lloran sin motivo aparente.
  • Hacen resistencia a cambios físicos o ambientales.
  • Tienen rutinas, pone las cosas en el mismo lugar, hace siempre la misma secuencia de acciones sin violar un paso.
  • Miran con insistencia los objetos de movimientos giratorios (ventiladores, ruedas de los autos).
  • Se balancean: movimientos rítmicos del cuerpo hacia delante y hacia atrás o hacia los lados.
  • Corren sin límites.
  • Manipulan los objetos dándoles vueltas.

¿Cuáles son las características de la actividad cognitiva de los niños con autismo?

  • Dificultades en la comprensión de órdenes.
  • Habilidades para realizar discriminaciones visuales en función de sus preferencias.
  • Atienden sólo a una parte de los estímulos.
  • Dificultades para determinar lo importante en diferentes situaciones.
  • Dificultades para imitar.
  • Buena memoria mecánica.
  • No le dan a los juguetes la función adecuada.
  • Dificultades para realizar durante el juego:
    • Acciones sin objetos (comer sin comida).
    • Acciones con objetos dándole otra función (pomo como micrófono).
  • No desarrollan adecuadamente la capacidad de engaño.
  • Dificultad para recordar la secuenciación de las acciones y recordar cada una por paso.

Es importante saber que no todas las personas con autismo presentan las mismas características, ni tienen la misma evolución. Compara a cada niño con sí mismo y te animarás y alegrarás por cada uno de sus logros.

¿CÓMO PUEDES AYUDARLO A UN NIÑO CON AUTISMO?

Estimula las relaciones sociales

  • Repite con insistencia y en situaciones naturales los besos, las caricias, los abrazos, saludos.
  • Propicia el intercambio con otros niños. Pueden ser los primos, los vecinos, los hijos de tus amigos.
  • Utiliza muñecos, títeres, que demuestren los diferentes estados de ánimo y pídele que los imite.

Realiza los juegos con ayuda de otro adulto, para que este le agarre las manos y le ayude a ejecutar los movimientos necesarios, por ejemplo: estirar los brazos cuando le tiras la pelota para recibirla.

Realiza juegos en los que puedas relacionarte poco a poco con el niño.

Organiza juegos donde tenga que esperar su turno.

Enséñelo a recoger los juguetes junto a los amiguitos.

Realiza juegos de ronda con niños y adultos.

Llévalo al parque y poco a poco incorpóralo a actividades con otros niños, pero tú lo guías.

Debes organizar paseos y excursiones donde participen los miembros de la familia, para ofrecerles la oportunidad de demostrar en contextos naturales diferentes, las habilidades sociales desarrolladas. Dale al niño la oportunidad de relacionarse con otras personas.

Enséñale diferentes formas de comunicarse.

  • Acompaña el mensaje de gestos cotidianos siempre que le hables.
  • Utiliza un lenguaje concreto, de pocas palabras. Háblale en positivo, dile exactamente lo que debe hacer. Ejemplo:
    • Si está corriendo y quieres que se pare, dile párate.
    • Si está tirando los papeles en el piso y quiere que los eche en el cesto, dile échalo en el cesto.
  • Establece rutinas en el lenguaje. Pueden ser: decirle “Buenos días” a los amigos cada vez que llegue al círculo o a la escuela. Dar las gracias, cada vez que le den algo.
  • La ecolalia (repite lo que escucha) la puedes utilizar para ampliar vocabulario y para enseñarle cosas funcionales. Su nombre, el de sus padres, su edad. Son preguntas habituales a las que se enfrentará diariamente. Eso lo puedes lograr con el apoyo de otra persona que colocándose detrás de él le enseñe a responder: ¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes? ¿Cómo se llama tu mamá? ¿Cómo se llama tu papá?
  • Háblale claro y sin diminutivos.
  • Nómbrale los objetos siempre de la misma forma.
  • No siempre tiene que decirte lo que está haciendo, no lo agobien para que hable.
  • Háblale siempre de frente, nunca de espalda.
  • Enséñalo a señalar en situaciones cotidianas escogiendo entre dos o varias opciones. Ejemplo: la ropa que va a ponerse.
  • Incorpóralo a cantar con otros niños. Emplea secuencia de acciones con apoyo de palabras y colócalo frente al niño con el que se lleve mejor para que lo imite.

Enséñale las normas de comportamiento. Todas las personas tienen prácticas habituales. Realiza las acciones del día siempre a la misma hora y en la misma frecuencia; puedes acompañarla de una frase, sonido o canción.

Es importante enseñarles con intencionalidad rutinas funcionales:

  • Cepillarse los dientes después de cada comida
  • Guardar los juguetes cuando termine de jugar.
  • Lavarse las manos después de hacer sus necesidades fisiológicas.
  • Recoger la mesa después de haber comido.
  • Poner los zapatos siempre en el mismo lugar cuando se los quite.

• Anticípale lo que va a suceder. Por ejemplo: muéstrale un jabón antes de bañarse, ponle un babero antes de darle los alimentos. Esto favorece la comprensión y la disposición del niño para la realizar la tarea. Evita las frustraciones, disminuyen las perretas y mejoran las relaciones con adultos. Utiliza apoyos visuales (objetos, fotos, pinturas, láminas, pictogramas) que tengan relación con las acciones que van a ejecutar, los lugares donde se van a realizar o las personas que participan en ellas, dile exactamente lo que va a hacer.

Infórmale los límites de duración de las actividades. Emplea claves auditivas para establecer los tiempos, puedes utilizar alarmas, temporizadores, canciones que indiquen cuando termina.

Estimula las conductas positivas y mantén la misma respuesta ante conductas negativas. Todos en el hogar deben mantener el mismo criterio para educar al niño. Ejemplo: Sentarse para ingerir los alimentos, jugar en los espacios y con los objetos adecuados. Debes ser constante y sistemática.

Utiliza un reforzador inmediatamente después de las conductas positivas. Pueden ser: aplausos, besos, decirle MUY BIEN, BRAVO.

Realiza actividades funcionales a partir de sus propias conductas: por ejemplo, si se pone a dar vueltas, realiza juegos de ronda. Si realiza carreras sin sentido, ponlo a trasladar objetos de un lado a otro.

Cuando se golpee o te agreda, interrumpe inmediatamente cada conducta:

  • Si se golpea contra algo apártalo del lugar. Colócalo en otra posición, siéntalo en un sofá o en la cama.
  • Si se muerde, retírale la mano y cámbiale la actividad.
  • Si se autoagrede o te golpea, agárrale las manos y haz que aplauda con tu ayuda, empieza a chocar sus palmas y cuenta a la vez que las choques.
  • Si se muestra irritable, angustiado. Anota en una libreta que elementos tú crees que influyeron en su comportamiento, qué le dijeron, cómo está vestido, quienes estaban ahí. Cada vez que tenga esta conducta analiza si hay coincidencias y de esta forma determina que es lo que le irrita e incómoda. Trata de evitar estas situaciones.
  • En los lugares donde haya que esperar mucho o hacer colas extensas, sensibiliza a las personas para que le permitan estar entre los primeros. Hazlo con educación y buenos modales para que comprendan que la espera lo impacienta y genera conductas irritantes.

Estimula el desarrollo de su independencia, es importante que conozcas los logros del desarrollo según su edad, la condición de autismo no impide que los alcance. Pueden alimentarse y vestirse por sí solos, asearse e ir al baño adecuadamente, todos los días a una misma hora. Crea horarios, es difícil, pero se logra.

Todas las personas tienen derecho a elegir, los niños también, aunque tengan variabilidad en su desarrollo. Tú lo puedes enseñar dándole la posibilidad de elegir los juguetes para jugar, la ropa que se va a poner, los alimentos para merendar, actividades que le gusten. Ofértales cosas que sean posibles y negociables.

Sírvele los alimentos por separado y ofrécele diferentes sabores y texturas. El alimento que más le guste utilízalo como reforzador. No debes abusar de los dulces, golosinas, alimentos en conserva o artificiales.

Realiza acciones para desarrollar su actividad intelectual. Asegura su atención para darle las instrucciones. Planifica las tareas en pequeños pasos. Primero tú la realizarás para que puedas dividirla lo mejor posible. Y antes de realizar las actividades muéstrale a través de fotos, láminas, pictogramas o dibujos la acción que va a realizar.

Enséñale las cosas que verdaderamente tienen sentido y que le son útiles. Trabaja todo con un carácter funcional. Desarrolla su memoria, pensamiento, atención y vocabulario con el uso de la tecnología de la informática y comunicación a través de juegos didácticos. Planifica los horarios para ver la televisión y jugar con dispositivos móviles (móviles, tablets, laptop). Acompáñalo, estimula las relaciones interpersonales, pídele que señale, realiza preguntas, invítalo a imitar las acciones, describan juntos lo que está viendo.

¿Qué hacer en situaciones difíciles?

De tu actitud va a depender muchas veces el éxito de su inclusión socioeducativa. Cuando estés en situaciones difíciles, mantén la calma. Aprende a observar y a interpretar sus demandas. Detrás del autismo hay personas muy valiosas y fáciles de querer.

Aunque el niño tenga autismo, debes mantenerlo con buena apariencia personal y educarlo para que cumpla las normas de convivencia social. De ahí la importancia de la estimulación intencional en todos los momentos y contextos.

Ellos necesitan sentirse queridos por las personas que lo rodean. Demuéstrale confianza, busca suavemente su mirada y propicia el contacto físico con ternura. Usa frases cortas, acércate teniendo en cuenta sus intereses y motivaciones, puede ser con canciones, cosquillas, dibujos.

Bríndale mucho amor y cariño. No lo compares con otros niños, siempre con él, para que veas que avanza.

Fuente: UNICEF