Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares en Niños, Niñas y Adolescentes

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Todos los 29 de septiembre, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud celebran el Día Mundial del Corazón. La fecha fue elegida hace 20 años como parte de una estrategia para dar a conocer las enfermedades cardiovasculares, su prevención, control y tratamiento.

Las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en la población adulta, no así en niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, la fecha sirve para generar conciencia sobre la importancia de los controles tempranos y periódicos del corazón.

Existen características llamadas factores de riesgo para que una persona sufra enfermedades del corazón que se pueden detectar y controlar desde la infancia, son cuestiones de las que no debemos preocuparnos sino ocuparnos.

Según la OMS, los factores de riesgo son cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. En muchos casos estos factores de riesgo se transmiten hereditariamente, o se deben a otros órganos enfermos, pero también se sabe que esa predisposición genética depende, para su expresión, del medio ambiente.

Los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular que están presentes desde la infancia se mantienen en la adultez. El hogar es donde el niño y la niña aprenden los hábitos y conductas, con el ejemplo y educación de sus padres, por eso es tan importante prevenirlos realizando una vida saludable.

La ingesta constante de comida chatarra con muchas grasas, el exceso de calorías, no realizar actividad física, la obesidad, son algunos de los factores que potenciarán la predisposición a cambios anatómicos del sistema cardiovascular y renal.

Algunos de los factores a revisar son los antecedentes familiares y personales, la hipertensión arterial, la obesidad, el sedentarismo, la exposición al tabaco y la diabetes, entre otras.

Obesidad

Recientemente la Sociedad Argentina de Pediatría advirtió que la obesidad en niños y niñas aumentó un 19 por ciento en el 2020. Las investigaciones afirman que las células grasas que se adquieren en la niñez persisten en la edad adulta, pueden achicarse, pero no disminuir el número, que además es cinco veces mayor en el niño obeso.

Si los niños obesos tienen más probabilidades de ser adultos obesos, evitar la obesidad en la niñez puede reducir el riesgo de serlo en la edad adulta, y por lo tanto el riesgo de tener enfermedades del corazón, diabetes y otras enfermedades relacionadas con la obesidad.

Un niño o niña es obeso cuando su peso se encuentra por encima del percentil 97 de peso para su edad y sexo.

Presión Arterial Alta

La hipertensión arterial es una enfermedad grave en la niñez, que en general no se detecta porque no presenta síntomas. Las causas en la niñez están relacionadas en el 90% a otra enfermedad, ya sea de los riñones u obstrucciones en la arteria aorta.

No hay un valor único para todos los niños o niñas durante su crecimiento. Para determinar si es normal o no, se comparan los valores con tablas de normalidad que tienen en cuenta, la edad, la altura y el sexo.

Aterosclerosis

La aterosclerosis es la acumulación de grasas, colesterol en las paredes de las arterias. Cuanto mayor es la placa de grasa, menos sangre fluye por las arterias, lo cual disminuye el flujo sanguíneo que necesitan los distintos órganos. La extensión y progresión de la aterosclerosis se correlaciona en forma directa con la enfermedad cardiovascular. En los niños no es frecuente encontrar colesterol elevado, excepto en aquellos con hipercolesterolemia familiar, pero estudios actuales han demostrado que la acumulación de placa grasa comienza en la niñez y progresa hasta la edad adulta.

El hígado es el encargado de producir el colesterol que necesitamos en nuestro organismo. Cuando comemos carne, huevos, alimentos con grasas saturadas y productos lácteos, introducimos colesterol adicional en el cuerpo por lo que no debemos ingerirlos en exceso. Durante los primeros años de vida son necesarias para el desarrollo y maduración, pero después de los dos años de edad, los niños deben comenzar a consumir menos calorías proporcionadas por las grasas.

Inactividad física

Se considera sedentaria a toda aquella persona que no realiza al menos 30 minutos de ejercicio diarios o no suma 150 minutos semanales al menos en 3 sesiones por semana.

La falta de actividad física aumenta el riesgo de tener colesterol alto, diabetes, obesidad y presión arterial alta. La actividad física reduce ese riesgo, pero además ayuda a controlar el peso, quemar grasas, fortalecer los huesos y disminuir el riesgo de osteoporosis. También se reduce la presión arterial, aumenta el colesterol bueno y libera el estrés.

Las estadísticas indican que necesitamos incrementar la actividad física, especialmente en los adolescentes, ya que menos del 20 por ciento de los adolescentes de Argentina realiza la actividad física sugerida para su edad.

Por ello desde La Natividad Neuquen promovemos, e incitamos a la toma de hábitos saludables y a la realización de chequeos constantes de los más chicos para mejorar la salud nuestra población y, en especial, de nuestros niños y adolescentes, porque en la prevención está la mejor estrategia frente a este tipo de condiciones. Es nuestra responsabilidad como sociedad que nuestros chicos tengan una mejor calidad de vida y se conviertan en adultos saludables.

Fuente: Hospital Garrahan